Volvio la conexion a mi antiguo blog de ya.com!. Y tan solo un mes después!
Lo siento por él. Ya cerré el ataud en un post anterior, y ya saben a los muertos es mejor no desenterrarlos.
Aquí les dejo un enlace para la posteridad.
http://blogs.ya.com/blogdeunalmasinsmbra
sábado 4 de octubre de 2008
domingo 28 de septiembre de 2008
Una pequeña historia VII (La habitación)
Entreabrí un ojo, y a duras penas vislumbre un rayo de luz que entraba por la persiana .
No se cuando tiempo llevaba durmiendo, pero lo cierto, es que a estas alturas de la vida, mi percepción de tiempo estaba ya bastante degradada. Aunque en esos momentos daba igual, nadie me esperaba al otro lado de la cama con lo que ya podía pudrirme ahí tirado, que nadie vendría a rescatarme.
Alargué el brazo y cogí el vaso de la mesilla de noche. Todavía tenía algo de güisqui de la noche anterior. Joder. Ya no tengo ni el valor suficiente para terminarme una maldita copa-me dije . Apreté el vaso con fuerza y apunto estuve de lanzarlo contra la pared. Pero no lo hice. Ya ni recordaba ni cuantas copas habían acabado en el suelo de la habitación a lo largo de estos años. Supongo que era la única forma de irme un segundo de allí para después volver.
Reí para mis adentros. La risa era lo único que me quedaba ya.
Así era mi vida. Prisionero de aquella habitación, de aquella copa ,de aquella cama.
Ellas se iban y venían a su antojo y yo me quedaba con unos remordimientos propios de aquel que tiene conciencia. No lo hacia agrade, ni buscaba el castigo alguno. Ni siquiera me buscaba a mi mismo. Tan solo permanecía. Permanecía allí para ellas, para el corrupto dólar, para mi propia supervivencia.
Así era mi vida. Cada mañana me levantaba sediento de sed, del cigarrillo apagado. Nunca hubo reproches ni palabras añadidas. Con el tiempo me había acostumbrado a mi propia voz, a conversaciones sin respuesta. Supongo que es mejor así. Hay límites que es mejor no traspasar, sino pueden tacharte de osado. ¿y que hay peor que en estos días que ser un osado mudo?
Así era mi vida. Repleta de voces que llevan mi nombre.
Creo que no la cambiaria por otra. Aquello formaba parte de mi, de lo que era. Supongo, que nunca la pude elegir.
Volví a mirar la copa. Ahora estaba vacía. Tal vez, había llegado el momento de levantarse.
No se cuando tiempo llevaba durmiendo, pero lo cierto, es que a estas alturas de la vida, mi percepción de tiempo estaba ya bastante degradada. Aunque en esos momentos daba igual, nadie me esperaba al otro lado de la cama con lo que ya podía pudrirme ahí tirado, que nadie vendría a rescatarme.
Alargué el brazo y cogí el vaso de la mesilla de noche. Todavía tenía algo de güisqui de la noche anterior. Joder. Ya no tengo ni el valor suficiente para terminarme una maldita copa-me dije . Apreté el vaso con fuerza y apunto estuve de lanzarlo contra la pared. Pero no lo hice. Ya ni recordaba ni cuantas copas habían acabado en el suelo de la habitación a lo largo de estos años. Supongo que era la única forma de irme un segundo de allí para después volver.
Reí para mis adentros. La risa era lo único que me quedaba ya.
Así era mi vida. Prisionero de aquella habitación, de aquella copa ,de aquella cama.
Ellas se iban y venían a su antojo y yo me quedaba con unos remordimientos propios de aquel que tiene conciencia. No lo hacia agrade, ni buscaba el castigo alguno. Ni siquiera me buscaba a mi mismo. Tan solo permanecía. Permanecía allí para ellas, para el corrupto dólar, para mi propia supervivencia.
Así era mi vida. Cada mañana me levantaba sediento de sed, del cigarrillo apagado. Nunca hubo reproches ni palabras añadidas. Con el tiempo me había acostumbrado a mi propia voz, a conversaciones sin respuesta. Supongo que es mejor así. Hay límites que es mejor no traspasar, sino pueden tacharte de osado. ¿y que hay peor que en estos días que ser un osado mudo?
Así era mi vida. Repleta de voces que llevan mi nombre.
Creo que no la cambiaria por otra. Aquello formaba parte de mi, de lo que era. Supongo, que nunca la pude elegir.
Volví a mirar la copa. Ahora estaba vacía. Tal vez, había llegado el momento de levantarse.
miércoles 24 de septiembre de 2008
Estamos de vuelta
Si señores, aquí estamos otra vez dándole a la tecla, eso si, bastante cabreado con los señores de blogs.ya.com. Resulta que según parece , ahora para acceder a mi blog de ya.com tengo que tener una conexion contratada con ellos.
Lo grueso del asunto es que no he podido recuperar todo los articulos publicados, cosa que me pena porque siento que son pensamientos que no volvere a recuperar. Por todo ello que descansen en paz (y de paso meteré en la fosa a ya.com y a toda su estirpe).
Lo grueso del asunto es que no he podido recuperar todo los articulos publicados, cosa que me pena porque siento que son pensamientos que no volvere a recuperar. Por todo ello que descansen en paz (y de paso meteré en la fosa a ya.com y a toda su estirpe).
viernes 12 de septiembre de 2008
Cambio de dirección
Harto de los señores de ya.com, ya que llevo varias semanas sin poder acceder a mi blog, he decidido cambiar de direccion. Ahora a recuperar los archivos de la memoria cache de google, vaya engorro!!
miércoles 20 de agosto de 2008
Entre libros -Los girasoles ciegos-
Si les digo que es un libro cuya temática se centra en la guerra civil, alguno de ustedes seguro que me dirá que esta harto de tanta publicación sobre la guerra. Lo cierto es que es verdad, con esos grandes autores como Cesar Vidal (“El Negrero”), o Pio Moa (“El Iluminado”), invadiendo nuestras queridas librerías y bibliotecas, tal vez a uno se le quiten las ganas de leerse algo al respecto, pero lo cierto es que en este caso “Los Girasoles Ciegos” de Alberto Méndez , constituye algo más que una simple novela.
Un militar “nacional” que decide rendirse el día antes de la entrada de Franco en Madrid; Un poeta adolescente huido que muere de hambre junto a su hijo recién nacido en una cabaña de los Picos de Europa; Una cárcel militar en la que pasan sus últimas horas los republicanos condenados a muerte; Un cura lascivo que se aprovecha de su poder.
4 historias. Dos visiones, cada una de un bando, pero interconectadas.
Interconectadas, por la franja indivisible de la derrota (o de la victoria que seria lo mismo), que une sin saberlo a hombres y mujeres de carne y hueso.
Interconectadas, por un destino que sus personajes no son capaces de cambiar.
Y es que, “Los girasoles ciegos” habla de derrotas en la derrota, de individuos concretos, y de esas cosas que perdieron todos ellos con el ruido de la guerra , invitando al lector a una ligera reflexión y sobre todo, a no olvidar ,no solo a los muertos, sino a los se dejó la guerra por el camino en vida.
Escrita en lenguaje bastante claro, intercala , pasajes escritos por los propios protagonistas, con narrador en tercera persona o documentos oficiales asépticos, lo que proporciona una gran ligereza a los cuentos y una buena ameneidad a los mismos, cuestión que también se ve potenciada gracias a la brevedad se sus cuatro historias, todas ellas reales, que sirven de punto de partida, pero en las que, rápidamente, la literatura y la imaginación reclaman su sitio.
Sin ninguna duda un buen libro, de gran belleza literaria y escrito con una gran sensibilidad , que seguro que no les dejara indiferentes.
Méndez, Alberto "Los girasoles ciegos".
Anagrama. 2004. 13 euros
Un militar “nacional” que decide rendirse el día antes de la entrada de Franco en Madrid; Un poeta adolescente huido que muere de hambre junto a su hijo recién nacido en una cabaña de los Picos de Europa; Una cárcel militar en la que pasan sus últimas horas los republicanos condenados a muerte; Un cura lascivo que se aprovecha de su poder.
4 historias. Dos visiones, cada una de un bando, pero interconectadas.
Interconectadas, por la franja indivisible de la derrota (o de la victoria que seria lo mismo), que une sin saberlo a hombres y mujeres de carne y hueso.
Interconectadas, por un destino que sus personajes no son capaces de cambiar.
Y es que, “Los girasoles ciegos” habla de derrotas en la derrota, de individuos concretos, y de esas cosas que perdieron todos ellos con el ruido de la guerra , invitando al lector a una ligera reflexión y sobre todo, a no olvidar ,no solo a los muertos, sino a los se dejó la guerra por el camino en vida.
Escrita en lenguaje bastante claro, intercala , pasajes escritos por los propios protagonistas, con narrador en tercera persona o documentos oficiales asépticos, lo que proporciona una gran ligereza a los cuentos y una buena ameneidad a los mismos, cuestión que también se ve potenciada gracias a la brevedad se sus cuatro historias, todas ellas reales, que sirven de punto de partida, pero en las que, rápidamente, la literatura y la imaginación reclaman su sitio.
Sin ninguna duda un buen libro, de gran belleza literaria y escrito con una gran sensibilidad , que seguro que no les dejara indiferentes.
Méndez, Alberto "Los girasoles ciegos".
Anagrama. 2004. 13 euros
miércoles 6 de agosto de 2008
Una pequeña historia VI (Norman)
Como de costumbre me levanté a tientas, intentando buscar el maldito cartón de tabaco. Norman siempre me lo estaba cambiando de sitio. Después de casi dos años viviendo juntos, todavía no se si lo hacia para sorprenderme cada mañana, o para joderme, sorprendentemente, todos los días del año.
Tras un rato hurgando, ahí estaba en el cajón de los trapos. Me encendí uno, y me desplomé sobre la única silla de la cocina. Siempre le esperaba a que se levantara en la misma jodida silla todos los días.
Norman se negaba a comprar otra. El siempre me lo argumentaba diciéndome que para que se iba a molestar . Si un día de estos seria ,por fin, suya.
Lo cierto es que Norman era así, tan pronto me sorprendía devorándome a besos, como me hacia sentir el tipo mas ruin del planeta. Tengo que reconocer, que nunca me habían molestado en exceso sus paranoias y sus palabras hirientes .Siempre creí que era el precio que tenía que pagar para que él aguantara mis celos enfermizos, mis salidas infantiles, mi desgana en la cama.
La verdad es que, no todo el mundo que ha pasado por mi vida ha querido aguantar tal carga. A mí.
En un tiempo pasado fue mi madre, la que me aguantó. Pero ella ya se cansó hace casi ya dos años y ahora no nos dirigimos la palabra.
Supongo que no estaba dispuesta a admitir que me pudiera enamorar de un hombre 15 años mayor que yo. Que la cambiara por otro.
Supongo que ya no nos necesitábamos.
Una voz irrumpió en la cocina.
-Ya veo que has podido encontrarlo, confiaba en que no lo hicieras, aunque solo fuera por un día….
-¿Porque vas siempre jodiéndome ya por la mañana? Ya sabes que no puedo vivir sin ello- le dije.
-Y tu ya sabes, que no te hace ningún bien, te lo ha dicho el médico-
-Eres el peor amante que he tenido, Norman. No me dejas vivir en paz sino que también tengo que aguantar tus tonterías…
-¿Mis tonterías?- respondió sobresaltado.
-Si tus tonterías, Norman. Las que no me dejan vivir. ¿Porque no me quieres tal como soy? ¿Acaso si dejo de fumar me volverías a querer,maldito gusano?
Un silencio envolvió la habitación.
-Eres un cabrón desagradecido. ¿Qué esperas, que te vaya salvando siempre? ¿Acaso no es suficiente lo que he hecho por ti en estos dos años? Mátate si quieres, pero déjame en paz!– me respondió gritando
-Maldito seas! Ni si quiera tienes el valor suficiente de contestarme. Te maldigo Norman. Eres un cobard…
Ni siquiera me dejo terminar la frase. Norman salió disparado de la habitación con un portazo que hizo retumbar hasta los platos de la mesa. Que me hizo retumbar a mí.
No me moví en todo el día de la jodida silla. Ni siquiera me levante para comer. Estaba demasiado ofuscado. Solo pensaba cuanto odiaba a Norman. El me había arrebatado toda una vida de infelicidad y me había dado otra que no era ni de mi propiedad.
Nunca me había planteado en cual de ellas era más infeliz. Tal vez había llegado la hora de planteárselo.
Descolgué el teléfono casi sin pensar y marque su número con una habilidad pasmosa .Es sorprendente como a pesar del tiempo hay cosas que no se olvidan.
Dio tono.
-¿Si dígame?-respondió una voz.
-¿Mamá, eres tu?
…
Tras un rato hurgando, ahí estaba en el cajón de los trapos. Me encendí uno, y me desplomé sobre la única silla de la cocina. Siempre le esperaba a que se levantara en la misma jodida silla todos los días.
Norman se negaba a comprar otra. El siempre me lo argumentaba diciéndome que para que se iba a molestar . Si un día de estos seria ,por fin, suya.
Lo cierto es que Norman era así, tan pronto me sorprendía devorándome a besos, como me hacia sentir el tipo mas ruin del planeta. Tengo que reconocer, que nunca me habían molestado en exceso sus paranoias y sus palabras hirientes .Siempre creí que era el precio que tenía que pagar para que él aguantara mis celos enfermizos, mis salidas infantiles, mi desgana en la cama.
La verdad es que, no todo el mundo que ha pasado por mi vida ha querido aguantar tal carga. A mí.
En un tiempo pasado fue mi madre, la que me aguantó. Pero ella ya se cansó hace casi ya dos años y ahora no nos dirigimos la palabra.
Supongo que no estaba dispuesta a admitir que me pudiera enamorar de un hombre 15 años mayor que yo. Que la cambiara por otro.
Supongo que ya no nos necesitábamos.
Una voz irrumpió en la cocina.
-Ya veo que has podido encontrarlo, confiaba en que no lo hicieras, aunque solo fuera por un día….
-¿Porque vas siempre jodiéndome ya por la mañana? Ya sabes que no puedo vivir sin ello- le dije.
-Y tu ya sabes, que no te hace ningún bien, te lo ha dicho el médico-
-Eres el peor amante que he tenido, Norman. No me dejas vivir en paz sino que también tengo que aguantar tus tonterías…
-¿Mis tonterías?- respondió sobresaltado.
-Si tus tonterías, Norman. Las que no me dejan vivir. ¿Porque no me quieres tal como soy? ¿Acaso si dejo de fumar me volverías a querer,maldito gusano?
Un silencio envolvió la habitación.
-Eres un cabrón desagradecido. ¿Qué esperas, que te vaya salvando siempre? ¿Acaso no es suficiente lo que he hecho por ti en estos dos años? Mátate si quieres, pero déjame en paz!– me respondió gritando
-Maldito seas! Ni si quiera tienes el valor suficiente de contestarme. Te maldigo Norman. Eres un cobard…
Ni siquiera me dejo terminar la frase. Norman salió disparado de la habitación con un portazo que hizo retumbar hasta los platos de la mesa. Que me hizo retumbar a mí.
No me moví en todo el día de la jodida silla. Ni siquiera me levante para comer. Estaba demasiado ofuscado. Solo pensaba cuanto odiaba a Norman. El me había arrebatado toda una vida de infelicidad y me había dado otra que no era ni de mi propiedad.
Nunca me había planteado en cual de ellas era más infeliz. Tal vez había llegado la hora de planteárselo.
Descolgué el teléfono casi sin pensar y marque su número con una habilidad pasmosa .Es sorprendente como a pesar del tiempo hay cosas que no se olvidan.
Dio tono.
-¿Si dígame?-respondió una voz.
-¿Mamá, eres tu?
…
jueves 24 de julio de 2008
Entre libros -Una lectora nada común-
Si bien uno jamás ha oído hablar de Alan Bennett, su novela “Una lectora nada común”, lleva camino convertirse en todo un éxito de ventas (yo ya compré la tercera edición).
Recomendado por "El País" y por lo que es más importante por el boca a boca, "Una lectora nada común" es un entrañable historia, en las que sus apenas 120 páginas, hace las delicias tanto de aquel que no lee con frecuencia, como de aquel , que como su protagonista, devora los libros. Y lo hace porque la historia engancha desde el primer momento, porque nos enseña el valor de la literatura y porque es lo más importante nos recuerda que un buen libro puede abrir nuestras mentes y cambiar nuestra perspectiva.
Una lectora nada común es una fabulación de cómo la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra, se vuelve una adicta a los libros (no se preocupen no habla de más adicciones).
Un encuentro casual con una librería ambulante en las cocinas de palacio, hace que la reina se vuelva cada vez más en una adicta a la lectura.
Lo que empezó como casi un desliz se vuelve en un hábito y la forma de entender el mundo, su mundo, cambia radicalmente a raíz de este hecho. Cuestión que traerá de cabeza a los diferentes personajes que se desenvuelven en palacio, provocándonos alguna sonrisa que otra.
Escrito en un tono jocos y con una gran ironía , Bennett emplea un leguaje directo, empleando párrafos cortos y unas conversaciones no muy largas, lo que hace que no nos desenganchemos de la historia en ningún momento. Y lo que es más importante la historia no es nada previsible. Por eso se devora el libro porque, gracias también a tener tan pocas páginas , el lector quiere saber como acabará la historia (no les contaré el final pero si les diré que es magnífico).
Una bonita historia, llena de sentimiento y muy bien construida,.
Totalmente recomendable para aquellos que buscan la buena literatura, aunque no lo sepan.
Bennett, A., "Una lectora nada común" .Ed. Anagrama. 2008
117 páginas.
12 Euros.
Recomendado por "El País" y por lo que es más importante por el boca a boca, "Una lectora nada común" es un entrañable historia, en las que sus apenas 120 páginas, hace las delicias tanto de aquel que no lee con frecuencia, como de aquel , que como su protagonista, devora los libros. Y lo hace porque la historia engancha desde el primer momento, porque nos enseña el valor de la literatura y porque es lo más importante nos recuerda que un buen libro puede abrir nuestras mentes y cambiar nuestra perspectiva.
Una lectora nada común es una fabulación de cómo la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra, se vuelve una adicta a los libros (no se preocupen no habla de más adicciones).
Un encuentro casual con una librería ambulante en las cocinas de palacio, hace que la reina se vuelva cada vez más en una adicta a la lectura.
Lo que empezó como casi un desliz se vuelve en un hábito y la forma de entender el mundo, su mundo, cambia radicalmente a raíz de este hecho. Cuestión que traerá de cabeza a los diferentes personajes que se desenvuelven en palacio, provocándonos alguna sonrisa que otra.
Escrito en un tono jocos y con una gran ironía , Bennett emplea un leguaje directo, empleando párrafos cortos y unas conversaciones no muy largas, lo que hace que no nos desenganchemos de la historia en ningún momento. Y lo que es más importante la historia no es nada previsible. Por eso se devora el libro porque, gracias también a tener tan pocas páginas , el lector quiere saber como acabará la historia (no les contaré el final pero si les diré que es magnífico).
Una bonita historia, llena de sentimiento y muy bien construida,.
Totalmente recomendable para aquellos que buscan la buena literatura, aunque no lo sepan.
Bennett, A., "Una lectora nada común" .Ed. Anagrama. 2008
117 páginas.
12 Euros.
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